La globalización y la pobreza
Desde la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas impulsoras de la globalización han sido varias empresas que han tejido unas redes de producción a través de las fronteras. Estas grandes empresas han contado con la ayuda de una burocracia global surgida en los últimos 50 años. El resultado es un nuevo poder independiente que no rinde cuentas con los gobiernos, personas ni medio ambiente.
El origen de la gobalización moderna está en el Acuerdo de Bretton Woods, en julio de 1944, donde se reunieron figuras importantes del entorno económico para estudiar cómo mitigar la devastación producida por la guerra. Decidieron que el instrumento ideal para seguir con la reconstrucción era la corporación global, respaldada por nuevas normas de libre comercio. De esta reunión surgieron el Banco Mundial (primeramente se llamó Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo), el FMI.. que supusieron el rediseño más fundamental de las disposiciones sociales, económicas y políticas del planeta. Surge una nueva forma de poder: alejado del hasta entonces conocido que tenían las naciones y comunidades nacionales, para instaurar un poder centralizado en empresas, bancos y burocracias globales.
En mi opinión se le pueden atribuir a la globalización las siguientes características:
*Fomento del hipercrecimiento y explotación sin límites de los recursos medioambientales para alimentar ese crecimiento. Se produce un intento de acceder a nuevos mercados con nuevos recursos, fuentes de mano de obra más barata, donde poder colocar los excedentes de los países ricos. Para ello se pone énfasis en el libre comercio y se acompaña de la liberalización de la actividad corporativa. Todo esto en principio parece lícito e incluso aconsejable para poder mantener los niveles de vida de la población -e incluso aumentarlos- de los países que lo hacen. Pero el problema surge cuando estas actividades afectan a otros países, por lo general más pobres y con menos recursos para luchar contra los países ricos. Este juego de libertad de comerciar debería darse entre iguales, pero es muy fácil ganar cuando el rival es demasiado débil para poder competir. Por ello creo muy oportuna la intervención de instituciones internacionales que regulen este comercio entre desiguales, e incluso ayuden a los más desfavorecidos a conseguir su desarrollo. Es verdad, que el Banco Mundial y el FMI trabajan en este asunto, pero no me parece suficiente. Debe producirse una colaboración por parte de los países ricos, mediante ayudas sin compensación hacía los países pobres. Y además estas ayudas deben estar dirigidas para conseguir su desarrollo. ¿Qué suponen las ayudas actuales en comparación con el gasto militar de Estados Unidos?
*Privatización y mercantilización de los servicios públicos y de los aspectos restantes de los comunes globales y comunitarios. Por supuesto este aspecto puede ser conseguido por un país rico, aun en detrimento del bienestar de parte de su población. Pero la cuestión es que los países ricos necesitan de la intervención del Estado para solventar los fallos de mercado y sobre todo para distribuir la renta. Recordemos a este respecto el caso de Brasil, uno de los países más desiguales del mundo.
*Homogeneización cultural y económica global y fomento intensivo del consumismo. Está claro que esto ocurre y cada vez más frecuentemente, pero se pueden conseguir unos niveles de vida muy satisfactorios, además de grandes comodidades sin llegar a este consumismo impulsivo que se está generando en los países ricos. El problema es que éste forma parte de todos, aquí la culpa la tienen las grandes empresas, pero los verdaderos culpables somos los consumidores que llevamos sus propuestas a cabo. Por ser una actividad común en las sociedades de hoy en día, es muy difícil erradicar esta actitud en favorecimiento de los más pobres. Suena a bonito utopismo.
*Integración y conversión de las economías nacionales, incluidas algunas con un elevado grado de independencia, a la producción orientada a la exportación, perjudicial desde el punto de vista del medio ambiente y social.
*Liberalización corporativa y plena libertad de movimientos de capitales a través de las fronteras. En este aspecto es donde veo un mayor peligro: el ser humano, egoísta por naturaleza, piensa únicamente en su propio bienestar y por ello los responsables de estos movimientos de capitales y los de las grandes empresas no tendrán en cuenta si sus actividades perjudican a otras personas, empresas, o países. Como ya he comenta antes, la intervención en este aspecto sería conveniente, llegando a poner penalizaciones a quienes no cumpliesen la normativa exigida. Sería una manera de evitar esta forma de aprovecharse e incluso una fuente de fondos para mejorar las ayudas a los más desfavorecidos.
*Aumento drástico de la concentración corporativa.
*Desmantelamiento de los programas de salud, sociales y medio ambientales públicos ya en marcha.
*Sustitución de los poderes tradicionales Estado-Nación y las comunidades locales democráticas por las burocracias corporativas globales.
Cuando hablo de la intervención del Estado en la economía, no me refiero a una intervención íntegra, que se asimile a los regímenes soviéticos de años atrás o al actual cubano. Debe darse una actividad conjunta, de las leyes del mercado y la intervención reguladora del Estado. Los más liberales consideran que el mercado es tan perfecto que adjudica a cada uno su puesto en la economía, ya sea el más alto o el más bajo. Pero en mi opinión otros factores entran en juego que no pueden ser considerados por las fuerzas del mercado, o incluso son obviadas por ellas para su particular éxito.
Estoy también a favor de un pequeño periodo de casi autarquía en los primeros momentos de la industrialización, para poder proteger estos mercados nacientes. Aunque en ocasiones, cuando cogen un poco de fuerza son expulsados por subvenciones absurdas de los países ricos, entonces ¿qué hacer, abrirse totalmente al comercio internacional o permanecer siempre en la más absoluta autarquía?, me temo que la ley del más fuerte es la que gana. A mediados del siglo XX algunos países intentaron hacer lo contrario a la especialización que propugnan las leyes ricardianas del comercio. Diversificaron su sistema industrial y agrícola para recuperarse de un periodo colonial con sistema de monocultivo. Una vez alcanzada la independencia llegaron a la conclusión de que este tipo de especialización les hacía extremadamente vulnerables a las decisiones políticas del exterior y a los caprichos de los sistemas de mercado y de precios. A finales de los ochenta, a estos países, se les impuso por parte del Banco Mundial y el FMI dejar esta independencia. La contrapartida fue ayuda económica si se sometían a Programas de Ajuste Estructural (PAE). Algunos países cedieron y descubrieron que después de convertir tanta producción para orientarla a la exportación, seguían estando sometidos a las restricciones que los países ricos imponían a las importaciones.
Está claro que el poder de este mundo globalizado que ha surgido en los últimos años, está en manos de muy pocos que no están dispuestos a compartirlo con el resto. Mientras esto sea así, seguiremos viendo desde los televisores del llamado primero mundo, cómo mueren de hambre en el llamado tercer mundo.
Por Villaviciosa de Odón referenció
La globalización y la pobreza
... por lo cual he reproducido la introducción del mismo aquí.
Pero la persona interesada en estos temas, lo pude leer íntegramente aquí
29 Junio 2006 | 09:42 PM